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martes, 15 de noviembre de 2011

LA LLAMADA DE LA ISLA.






Esta noche suspiro
porque tus grandes ojos
me observan.
Las arenas me esperan
y muestran el camino.
El mar me empuja
para apresurar la llegada.
La isla me llama.
Es tu voz la que escucho
en mi navío
en medio de la noche.
Con las casas blancas
al sol es con lo que sueño.
Con mi desnudo pecho
galopo como potro salvaje
a lomos del viento.
Me cubren las espumas
y mis brazos se alargan
hasta el infinito
para estrechar toda la isla
como las alas de los albatros.
Quiero ceñirme con fuerza,
como el agua,
porque tú estás allí
y sus calles empinadas
huelen a jazmín
lo mismo que tu pelo.
Quisiera ser yo el mar
que lame sus arenas
y sus piedras
y beber de un trago
el rocío de tus labios
para saciar mi sed.



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