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miércoles, 16 de noviembre de 2011

HIJOS AMADOS DEL SAHARA:


Ensangrentada está la  dorada arena.

¡Oh, hijos amados del  Sahara,
comed el fruto dulce de la palmera
para alimentar vuestros cuerpos,
saciad la sed con leche de cabra,
llevaos el aroma de la pimienta
para calmar la nostalgia.
y perfumad las túnicas claras
con las verdes hojas de la menta,
para rastrear en el desierto inexplorado 
el transitar de vuestras huellas!
La arena de sangre está regada,
cubierta de muerte la estela de luz
que siguen las camellas 
hasta la orilla de los océanos.
Los pozos de los oasis se han secado.
Cantan el dolor del exilio 
las dunas y los cuervos.
El sioroco acerca a la jaima 
gritos y lamentos.
Quiero reconocer en cada eco
la voz que clama libertad
y persigue la cuna añorada de la infancia.
¿Por qué la arena está ensangrentada?

¡Oh, hijos amados del  Sahara,
en cada grano de arena renace vuestra patria!

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