domingo, 16 de junio de 2019

GATITOS. CRISTINA MONTEOLIVA.



Cada libro encierra una historia, no solo la historia que nos cuenta, sino también la historia de su gestación y la historia de su viaje. Los Gatitos desean ser adoptados y fui a Granada a recogerlos y abrazarlos.
Un gato blanco me mira de frente y, detrás, difuminado, otro gato negro. Sus ojos verdes aguardan que los acojamos en nuestro regazo, protegiéndolos, a cambio, ellos nos harán compañía y aliviarán nuestras congojas, provocando la sonrisa.
Me adentro en la novela, atrapada por un mundo distópico, de la mano de Dylan y Sveta. Una historia de ficción, pero que desgraciadamente la ficción no es más que un reflejo de la realidad, del mundo tal y como lo estamos dejando; a fin de obtener beneficios económicos, destruimos la vida.  sin pensar en las consecuencias que ocasionaremos a otras generaciones. De esto, la autora es una experta; como máster en Medio Ambiente y gestión del agua, conoce bien las consecuencias de la contaminación del agua para las ciudades que se levantan alrededor de las industrias y prometen un futuro a hombres y mujeres que terminarán descubriendo que no existe tal futuro.
El paralelismo entre los gatitos y nuestros personajes queda patente desde el principio de la novela. El sentido del humor atrapa al lector desde la primera página, con un estilo sencillo y con los personajes de cómic: Malojo, Malapata y Buentipo. Una novela que no nos deja indiferente y que, además, estas mujeres, que viven sin hombres y que se convierten en heroínas y supervivientes en este mundo, nos sitúa frente a una historia contemporánea que rompe los moldes de la chica mona que es liberada por su héroe.
La novela nos cautiva como la mirada verde del gato blanco.  Una historia que puede estar sucediendo en cualquier lugar del planeta.
Un gato blanco me mira de frente y, detrás, difuminado, otro gato negro.

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